Casos de Derecho Civil y Mercantil

Fusiones: no son sólo un acuerdo y su registro


Tenemos experiencia en todo tipo de operaciones societarias.

Nuestros clientes, empresas de diferentes sectores y tamaños, a lo largo del tiempo han experimentado diferentes transformaciones societarias, como por ejemplo fusiones, que desde el despacho se han asesorado con éxito desde el principio de la operación.

Para que cualquier fusión no conlleve riesgos inesperados se han de analizar sus implicaciones jurídicas en todas las actividades de la empresa, no sólo en los aspectos mercantiles, también en los laborales o administrativos (licencias, concesiones, etc), identificando posibles riesgos.

Así, en las fusiones por adquisición es fundamental, antes de la compraventa, la realización de esta auditoría legal (o due diligence) de la sociedad que se va adquirir, con el objetivo de obtener la información precisa para formar tomar la decisión de adquirir otra empresa, el precio de la misma, y las condiciones del contrato de compraventa.

Son estos análisis o auditorías iniciales los que marcan la diferencia del completo éxito de la operación. Luego viene la redacción del necesario proyecto de fusión de Sociedades y la redacción de los acuerdos de fusión de las sociedades intervinientes. Hemos acompañado a los cliente en todo el proceso, hasta la elevación a público del acuerdo de fusión y su inscripción en el Registro Mercantil.

Societario con componente internacional


El despacho también tiene una importante experiencia en asuntos con componente internacional. Trabajamos habitualmente en inglés y francés. Asesoramos regularmente a empresas filiales de empresas extranjeras.

Hemos participado, por ejemplo, en la apertura en el extranjero de sucursales de empresas españolas o en operaciones de refinanciación de deuda de empresas clientes, en las que se han suscrito contratos de crédito y de garantía, con participación de entidades garantes y entidades prestamistas extranjeras.

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Lenguaje técnico y lenguaje común


Recientemente, un cliente nuestro se enfrentaba a una reclamación de honorarios de uno de los técnicos que realizó un proyecto, sobre un “bonus” de éxito por conseguir un ahorro en el coste de una infraestructura de obra civil.

La clave del asunto se situaba en interpretar que quería decir un escueto contrato con los términos “ahorro en la infraestructura”. De ello dependían varias decenas de miles de euros. Se planteaban dos interpretaciones y la parte contraria sostenía, con testimonios de técnicos, que la suya era la correcta porque era la habitual entre los ingenieros del ramo.

Sin embargo, nuestro cliente no era un técnico, sino una empresa, y conseguimos hacer valer ante el Juez que si una de las partes en el contrato no es un ingeniero, el lenguaje del contrato debe entenderse en los términos comunes o genéricos, no de acuerdo con un específico lenguaje técnico, lo que determinó que nos dieran la razón.

Una carpa para un restaurante y una tetera prestada


Un cliente nuestro, que explota un restaurante, instaló una carpa exterior, de gran tamaño y coste no menor. Sin embargo, desde el primer momento dio problemas en cuanto se levantaba viento, imposibilitando su uso por falta de seguridad para los comensales. Iniciada la reclamación, nos tuvimos que enfrentar por parte del demandado a todo tipo de alegaciones: primero alegó que los defectos no existían.

Acreditada su existencia pericialmente, alegó que su origen era causa de un mal uso por parte del restaurante, y, una vez que se desacreditó también esta alegación, adujo que no tenía que responder porque no se le había dejado reparar la carpa en cuestión, lo que pudimos acreditar que tampoco era cierto y el instalador terminó siendo condenado.

Esta cascada de alegaciones contradictorias entre sí no es infrecuente en los pleitos de construcción, y nos trae a la mente la anécdota que citaba S. Freud sobre la tetera prestada y que ha popularizado últimamente el filósofo Slavoj Zizek: un hombre se queja ante otro de que le ha devuelto rota la tetera prestada, pero el otro le responde que nunca le prestó una tetera y que, en todo caso, se la devolvió intacta o que seguramente ya estaba rota cuando se la prestó.

Reclamación de deuda y excepción de incumplimiento contractual


Tenemos una larga experiencia en litigios sobre reclamación de deudas en los que el deudor alega incumplimiento contractual como excepción para oponerse al pago.

Sabemos que cuatro aspectos son claves para obtener un resultado favorable:

1º. La fase previa de reclamación extrajudicial.

Es fundamental dejar bien sentada, sin caer tampoco en un exceso de precisión, cuál es nuestra postura durante las reclamaciones previas, tanto si uno es el acreedor como el posible deudor. Alegar aspectos que no tengan una verdadera relevancia jurídica o que luego no se puedan acreditar puede conducir al fracaso en el pleito posterior.

2º.- Calificar correctamente el contrato y la relevancia de los incumplimientos alegados.

Equivocarse en la calificación del contrato puede cambiar completamente los parámetros con los que el pleito va a ser resuelto: si estamos ante una obligación de medios o de resultado, si existen condiciones jurídicamente relevantes para el cobro, etc.; e igualmente, no deben cometerse errores exagerando el alcance de incumplimientos sobre cuestiones accesorias, ya que luego pueden no ser relevantes para la decisión del Tribunal.

3º.- Manejarse bien en la prueba y las conclusiones.

En estos litigios tiene una gran importancia la prueba, no solamente la documental, sino también la testifical, aunque sean trabajadores de las empresas y también la capacidad de poner en relación estos testimonios con los documentos del caso.

4º-. Encontrar Sentencias que contemplen un caso parecido.

Las normas legales que regulan estas cuestiones son muy amplias y es clave encontrar casos similares ya resueltos por los tribunales, que servirán de guía para casos futuros.

Es la posesión, “estúpido”


No con ánimo de insultar, sino parafraseando la frase del jefe de campaña de Bill Clinton en 1992 para recordar la importancia del tema central de aquella elección (“es la economía, estúpido”).

Nos hemos enfrentado a varios casos de reclamaciones por importe muy elevado dirigidas contra un cliente nuestro, que gestiona una red de fibra óptica, en las que un error de enfoque de la parte contraria hizo que perdieran el caso. Los supuestos eran muy parecidos: la empresa que había ejecutado la red de fibra subterránea, que sigue el trazado de carreteras estatales, había cometido errores de trazado en lugares puntuales, invadiendo fincas ajenas.

Dos de los propietarios afectados plantearon reclamaciones de enorme cuantía económica por la utilización de sus terrenos, y se basaron jurídicamente en la responsabilidad extracontractual por daños del art. 1.902 del C.Civ., reclamando además del dinero la retirada de la línea de fibra.

El error que cometieron fue que ese artículo, que obliga a reparar el daño causado cuando interviene culpa o negligencia, no era la norma adecuada para tratar el problema.

Estábamos ante un problema de posesión del subsuelo, de buena fe, ya que la empresa gestora no había hecho la obra, que tiene un tratamiento propio de los derechos reales, a través de unos artículos del Código Civil, relativamente olvidados, que regula la “liquidación de estados posesorios”: ¿qué pasa cuando alguien posee sin culpa algo ajeno? En un caso, el error de enfoque determinó la desestimación total de la demanda, y en otro la reducción de la indemnización a un importe tal que el pleito no salía a cuenta.

La regulación de la posesión es una de las grandes olvidadas en nuestros planes de estudios académicos y en la práctica diaria de los tribunales, pero puede ser la clave para ganar o perder casos.

Servidumbres y archivos antiguos


Nos hemos enfrentado recientemente a varios casos sobre servidumbres (de vistas y de paso de línea eléctrica), en los que la clave del asunto se ha situado en los datos obtenidos de viejos archivos.

En uno de los casos, se reclamaba a nuestro cliente la eliminación de una conducción de línea eléctrica de la finca de un vecinos, sobre la cual existía en realidad un acuerdo verbal para consentir ese paso. La prueba dependía de testigos, lo que es extremadamente complejo e inseguro, pero investigando conseguimos acceder al expediente de autorización de la instalación eléctrica del vecino demandante, en el que constaba que era conocedor de la instalación de nuestro cliente y que se había apoyado en uno de sus postes eléctricos para llevar electricidad a su finca.

En el otro caso, se reclamaba a nuestros clientes la ejecución de una compleja obra en su finca para eliminar vistas que recaían sobre la de su vecino, sobre la base de que supuestamente habían modificado las alturas relativas de los linderos de las dos fincas.

Nuestros clientes encontraron interesantes fotografías, y los archivos de fotografía aérea a los que accedimos terminaron de confirmar que la obra que se achacaba a nuestros clientes, en realidad la había hecho tiempo antes el propio demandante. Gracias a la obtención de estos documentos, en ambos casos los demandantes terminaron por retirar su demanda.

Cuestión de mayorías


En el despacho hemos llevado exitosamente muchos asuntos de propiedad horizontal. La razón buena para la impugnación de acuerdos no siempre es la que de inicio cree el cliente.

Mirando y analizando los documentos a veces hemos encontrado otras razones, como las que radican en cuestiones que afectan a la conformación de la mayoría de la Junta de propietarios.

Por ejemplo, en un caso, un propietario moroso votó en la Junta y provocó la nulidad de los acuerdos que se adoptaron o, en otro, fue determinante un acta en la que no se consignó adecuadamente las cuotas de participación con trascendencia en el resultado.

También hemos conseguido la anulación de acuerdos de obras demostrando que los acuerdos adoptados afectaban a elementos comunes contemplados en el título constitutivo de la Comunidad de Propietarios, para cuya modificación hace falta unanimidad.

Frente a negligencias profesionales,  o en la defensa de reclamaciones, un buen asesoramiento desde el inicio es clave.


En Aguillaume & Linde Abogados somos especialistas en procedimientos de responsabilidad civil profesional, en el ámbito de profesiones sanitarias, jurídicas y técnicas (ingenierías y arquitectura), tanto desde la perspectiva del perjudicado por una negligencia profesional como en la defensa del profesional.

En estos asuntos es importante contar desde el inicio con un buen asesoramiento que establezca la estrategia de actuación y de preparación de la reclamación o de la defensa, clave para el resultado.

En las reclamaciones,  son cuestiones importantes, por ejemplo, entre otras: las decisiones a tomar sobre las reclamaciones previas; las quejas deontológicas ante los colegios profesionales; las diligencias  preliminares; la elección de las compañías aseguradoras y demás personas a demandar; la elección de peritos y el enfoque de los dictámenes periciales.

En Aguillaume & Linde Abogados hemos obtenido importantes indemnizaciones (Por ejemplo: https://confilegal.com/20190927-la-audiencia-provincial-de-madrid-condena-a-un-abogado-a-pagar-una-indemnizacion-record-de-36-millones-de-euros/ ) para nuestros clientes. Ponte en contacto con nosotros, podemos ayudarte.

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